Taller No. 8
Tallerista Denise Vargas
Asignación: Ensayo sobre un poema favorito
La alegría de escribir (poema de Wislawa Szymborska)
¿Hacia dónde corre por el bosque escrito el corzo escrito?
¿A saciar su sed a orillas del agua escrita
que le calcará el hocico cual hoja de papel carbón?
¿Por qué alza la cabeza?, ¿Ha oído algo?
Sobre sus cuatro patas, prestadas por la realidad,
levanta la oreja bajo mis dedos.
Silencio —palabra que cruje en el papel
y separa las ramas que brotan de la palabra «bosque».
¿A saciar su sed a orillas del agua escrita
que le calcará el hocico cual hoja de papel carbón?
¿Por qué alza la cabeza?, ¿Ha oído algo?
Sobre sus cuatro patas, prestadas por la realidad,
levanta la oreja bajo mis dedos.
Silencio —palabra que cruje en el papel
y separa las ramas que brotan de la palabra «bosque».
A punto de saltar sobre la página en blanco acechan
letras que acaso no congenien,
frases tan insistentes
que consumarán la invasión.
letras que acaso no congenien,
frases tan insistentes
que consumarán la invasión.
Una gota de tinta contiene una sólida reserva
de cazadores, apuntando con un ojo ya cerrado,
preparados para el descenso por la pluma empinada,
para cercar al corzo y llevarse el fusil a la cara.
de cazadores, apuntando con un ojo ya cerrado,
preparados para el descenso por la pluma empinada,
para cercar al corzo y llevarse el fusil a la cara.
Olvidan que esto, lo de aquí, no es la vida.
Aquí, negro sobre blanco, rigen otras leyes.
Un abrir y cerrar de ojos durará cuanto yo quiera,
se dejará fraccionar en eternidades minúsculas
llenas de balas detenidas en pleno vuelo.
Aquí, negro sobre blanco, rigen otras leyes.
Un abrir y cerrar de ojos durará cuanto yo quiera,
se dejará fraccionar en eternidades minúsculas
llenas de balas detenidas en pleno vuelo.
Nada sucederá si yo no lo ordeno.
Contra mi voluntad no caerá la hoja,
ni una brizna se inclinará bajo la pezuña del punto final.
Contra mi voluntad no caerá la hoja,
ni una brizna se inclinará bajo la pezuña del punto final.
¿Existe, pues, un mundo
cuyo destino regento con absoluta soberanía?
¿Un tiempo que retengo con cadenas de signos?
¿Un vivir que no cesa si éste es mi deseo?
cuyo destino regento con absoluta soberanía?
¿Un tiempo que retengo con cadenas de signos?
¿Un vivir que no cesa si éste es mi deseo?
Alegría de escribir.
Poder de eternizar.
Venganza de una mano mortal.
Poder de eternizar.
Venganza de una mano mortal.
Ensayo
En su poema La alegría de escribir, Wislawa Szymborska transmite de madera poderosa y tierna, la divina capacidad de creación y de inmortalización que ofrece la poesía. El poema comienza transportando al lector a un paisaje, a un pequeño mundo “prestado por la realidad”, creado por las palabras.
¿Hacia dónde corre por el bosque escrito el corzo escrito?
¿A saciar su sed a orillas del agua escrita
que le calcará el hocico cual hoja de papel carbón?
que le calcará el hocico cual hoja de papel carbón?
El recurso de usar la palabra escrita de forma repetitiva, refleja la libertad del poeta no solo de diseñar el mundo que desee, sino también de deleitarse en lo plasmado en el papel. Al mismo tiempo que pinta un cuadro de un corzo en un bosque, sin decirlo, el poema alude a a que es una fabricación, y que puede llevar al corzo, y al lector, en el camino que disponga su pluma.
Szymborska da vida al paisaje despertando todos nuestros sentidos con sus imágenes, acentuando el poder creativo de la poesía. En el verso a continuación, es inevitable escuchar el crujido de la palabra silencio, a pesar de que el silencio no cuenta intrínsecamente con esa cualidad:
Silencio —palabra que cruje en el papel
y separa las ramas que brotan de la palabra «bosque».
y separa las ramas que brotan de la palabra «bosque».
En el verso que le sigue, la palabra silencio se desprende y forma una relación intangible con el bosque, resultando en una imagen totalmente clara y mágica a pesar de presentar una relación de sucesos incomprensibles. Esto solo se logra a través de la poesía.
Otro mensaje destacado del poema es la forma en que la poesía, en una palabra, en “una gota de tinta” puede encerrar mundos completos, por la evocación novedosa de ideas en un espacio concentrado. Recalca también que el poeta tiene el poder de transportar al lector de forma tan profunda, que aquel olvide incluso que no se trata de la vida real.
Szymborska afirma convincentemente que el poeta es un ente creador que se rige por otras leyes, y se inmortaliza a través de la poesía al disponer soberanamente del tiempo, del mundo, y hasta del mismo vivir. El poeta es dueño total de lo que sucede en la página, “un abrir y cerrar de ojos durará cuanto yo quiera”, y su legado escrito, esa transformación de la realidad que vivirá por siempre en el poema, perdurará en cada lector que alguna vez haga suyas sus palabras.
¿Puede existir mayor alegría que ser poeta? No encuentro un oficio de vida más divino que fabricar emociones, liberarse de los límites de nuestra realidad, y tocar con un verso el alma de otras personas.
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