domingo, 17 de mayo de 2015

Calliope por Marcello Bacciarelli
Taller No.4  29-Abril-2015

Tallerista: Kris Vallejo

Asignación: Poema Autobiográfico Irreverente


Extracto de una Ilíada no Cantada


¡Canta, oh Diosa! el día que cumplíase la voluntad de Zeus,
Y nacía en seno de la ciudad de Cerros de Plata
La virtuosa Kriseida, de rosadas mejillas,
Hija de Hilario, y no del despistado Crises,
Quien no conocía los secretos arrebatos
De su desposada Arcadia.

Ningún oráculo pudo prever
El destino calamitoso y turbulento
Que esparcíase frente a la de níveos brazos,
Como el río llamado Choluteca,
Oscuro y pestilente de pasadas Hecatombes.

¡Oh Aquiles, caro a Zeus! 
Cómo no desatar tus cóleras 
Al ver que un mortal, 
Leonardo, el de hirsuta cabellera,
Robaba con crasa alevosía a la Kriseida
De Hilario, faltando así a tus órdenes
De permanecer en el hogar paterno
Hasta ser entregada en tributo a un
Semi Dios que montaba corcel,
Y del que nunca se supo el nombre.

¡Ah Insensata! No sabía lo que planeaba Zeus,
Quien había de causar nuevos males y llanto,
En la vida de la mujer de ligeros pies.
Vientos huracanados la llevaron y trajeron a través
De la gran península,
Y la hicieron cruzar el mar,
Hacia ciudades pestilentes, donde los habitantes
Usaban como perfume corporal el ajo y la morcilla.

La antes esbelta cintura se abultaba
Y las níveas mejillas escurrían como
Vejigas de mantequilla extraída de las
Vacas más tristes de la Acrópolis del Oriente.

No escuchó esta tierra aguerrida el
Canto de sus vástagos, pues jamás
Anidó en su pecho el instinto divino de la maternidad.

Y… ¡Ay Leonardo! Arrepentíase de sus ímpetus juveniles,
Y lamentaba frente al altar de sus Dioses,
El no haber entregado de mano propia
Al Gran Agamenón, Rey de los Hombres,
A Kriseida, la del corazón de harpía y ojos de cuervo.

He ahí pues, la historia trágica y triste
Jamás cantada por el gran Homero.

Pero no os lamentéis con llanto y rasgar de vestiduras,
Solaz encontró la hija de Hilario,
Descendiente postiza de los cuernos de Crises,
En el Olimpo, donde fue recibida por
Hera, la de áureo trono,
Quien apiadose 
De sus humildes ojos de ciervo
Y su corazón de gorrión.
Y la trocó en Musa Lírica,
Para que con su canto poético
Adornara para siempre el gran salón Olímpico.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.